Las frases y aforismos jurídicos ya están hechos. Son producto de la evolución paulatina de la experiencia, del tiempo, y de la costumbre en los foros en los que se practica y vive el derecho. Han corrido la suerte de los proverbios y refranes que la conseja popular modela en letras rígidas para prevenir a los hombres de no repetir una historia ya realizada. Fueron recogidos por la ciencia del derecho, llenos de un contenido explicativo, conceptual, a los que nada o casi nada hay que agregar. ¿Quién puede llamarse autor de ellos? Salvo pocos casos, frases y aforismos carecen de paternidad determinada. Entonces: ¿cuál es la originalidad de este trabajo de investigación? Bien pudiera decirse a favor de este ensayo algo relativo a la oportunidad y encuentro de su uso y aplicación en los escenarios jurisdiccionales.

Ciertamente, debido al transcurso del tiempo, el uso de los aforismos se va desdibujando hasta presentarse imperceptibles en los estudios del derecho. Conviene retomar el estudio científico de los mismos.

No hay entonces un mérito que corresponda a la construcción de los contenidos propiamente dichos. Sólo el que pueda corresponder a su pertinencia y a la posible nota de originalidad para aquéllos que se consideren vigentes, usuales y bien aplicados en los foros dedicados a la impartición de la justicia.

Con el apoyo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, inscritos en el proyecto Paycit 2001 de esta misma dependencia, hemos realizado la presente investigación documental y de campo llegando directamente a los expedientes, sentencias, resoluciones judiciales desde el más modesto nivel jurisdiccional hasta las tesis y jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Asimismo, mediante encuestas, entrevistas y pláticas con funcionarios judiciales y docentes de diferentes asignaturas: derecho ro – mano, teoría del derecho, historia del derecho, derecho procesal e interpretación de la norma jurídica, nos hemos aproximado al uso y vigencia actual de esta figura objeto de nuestro estudio.

Aunque los aforismos fueron utilizados en sus inicios en los es – critos griegos y luego en la medicina, damos nota del tránsito de ellos hacia los brocardos como figuras específicas de la literatura jurídica en el pueblo romano. Éstos, al referirse a temas del dere- cho, los usan como aforismos o brocardos escritos en latín utilizan- do la sintaxis rígida y la dicción ampulosa de esa lengua, pero con una hermosa precisión conceptual que les ha permitido seguirse usando a través de los siglos como un admirable vehículo de vali- dez científica para transmitir la esencia del pensamiento del dere- cho, sin perder rigor, precisión y belleza conceptual.

La ciencia en general tiene sus propios términos. El lenguaje científico se expresa en griego o en latín. Las vías para la obtención de esos conocimientos se dan en frases latinas con significa- do metodológico. La ciencia del derecho requiere de expresiones científicas universales que le permitan tener un vínculo de comunicación conceptual para arribar a otra conclusiones. Las frases latinas cumplen ese cometido.

La razón de ser de los aforismos se expresa diciendo: son los principios generales del derecho obtenidos de la experiencia procesal en todo el mundo, son la esencia, la ratio iuris, para orientar a los juzgadores en la aplicación del derecho.

Por los anteriores argumentos, esta investigación lleva el propósito de sintetizar frases y aforismos jurídicos pertinentes, vigentes, actuales y de uso reiterado en el foro profesional, para que sirvan como obra de consulta a los estudiosos del derecho.

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